Apoyandonos en el
estudio de Durkheim: ´´dos leyes de la evolución penal´´ nos interesaremos
desde lo cuantitativo y lo cualitativo, por la pena de muerte, introduciendo
elementos teóricos que serán de gran utilidad y conveniencia para decir no a
la pena de muerte en Colombia, en una futura entrega.
I Origen y sentido de la pena
de muerte en la antiguedad y en la Edad Media.
Basándonos en un estudio exhaustivo
del sociólogo francés Emile Durkheim sobre la relación entre pena de muerte y
civilización, nos acercaremos al origen de la pena de muerte en occidente y
contemplaremos su evolución.
En el estudio de Durkheim se muestran ampliamente
los diferentes aspectos de la relación entre criminalidad y penalidad en las
sociedades antiguas. Así: ´´en un buen número de sociedades antiguas, la
muerte no constituye en si misma la pena suprema; la pena se agrava, en función
de los crimenes reputados como los más atroces, a través de suplicios adicionales
que tienen como objeto hacer la muerte más temible. Por ejemplo, los egipcios,
aparte de la horca y del deshollamiento, la muerte en la hoguera, el suplicio
de las cenizas, la puesta en cruz. En la pena del fuego, el verdugo comenzaba
realizando incisiones en las manos del culpable, y luego la victima era
acostada sobre un fuego de espinas y quemada viva... aparte de estas
mutilaciones características, toda clase de castigos corporales eran habituales
en estos pueblos. Las penas de este tipo eran con frecuencias aplicadas por los
jueces de una manera arbitraria.´´
Resaltaremos sobre todo lo
mencionado en la última frase: ´´ Las penas de este tipo eran con
frecuencias aplicadas por los jueces de una manera arbitraria´´. Durkheim
se refería a los pueblos antiguos...
Aunque común en los pueblos
antiguos, la pena de muerte está ligada a la historia del judeo-cristianismo, a
través de la flagelación y crucificción de Cristo, las Cruzadas y la Conquista
y el genocidio de América, para solo tomar tres ejemplos significativos. Como
lo recuerda Durkheim: ´´...con los textos rabinicos aparecieron las penas
con fuego, la decapitación, y el estrangulamiento... En cuanto a otras penas
corporales, se reducían a la flagelación, y eran aplicadas a una gran cantidad
de delitos, pero el máximo de azotes era 40 golpes, aunque en la práctica solo
se aplicaban 39...´´
Lo que es significativo en el
estudio de Durkheim es la relación de poder que establece: a mayor absolutismo,
mayor severidad en las leyes penales. ¿A mayor severidad penal, menos delito?
No hay ninguna ley científica que pueda probarlo, pero si hay muchos estudios
psicológicos, sociológicos, históricos y sobre todo literarios que muestran lo
contrario.
El absolutismo es el fin de la República. En este
sentido hay un tema que merece mayor atención: la caída de la República Romana
coincide con la aplicación de la pena de muerte. Un signo de decadencia de
una democracia es alejarse cada vez más de los principios civicos y aferrarse
más a lo puramente militar. Como lo indica Durkheim: ´´ Pero cuando, en la
época imperial (de Roma), el poder gubernamental se convirtió en absoluto, la
ley penal se agravó. Primero, los crimenes capitales se multiplicaron. El
adulterio, el incesto, toda clase de atentados contra las costumbres,
pero sobre todo el aumento de crimenes de lesa- majestad fueron
castigados con la muerte. La hoguera, que estaba reservada para crimenes
políticos excepcionales, fue empleada contra los incendiarios, los sacrilegos,
los magos, los parricidas y otros crimenes de lesa- majestad; la condena ad
opus pubicum fue establecida, las mutilaciones aplicadas a ciertos
criminales (por ejemplo, la castración por ciertos atentados contra las
costumbres, la mano cortada para los usureros, etc). En fin, la tortura hizo su
aparición; el período del Imperio, inspirará más tarde el Medioevo´´.
Cuando Durkheim se detiene a
analizar la pena de muerte en la Edad Media, no sin cierto dejo de ironía nos
dice: ´´ Sería un error juzgar la ley penal, en el régimen feudal, bajo la
reputación de atrocidad que conserva la Edad Media... Los crimenes capitales no
eran muy numerosos. Según Beaumanoir, los unicos hechos realmente sin expiación
eran el asesinato, la traición, el homicidio, la violación. Los establecimientos
de San Luis le agregaron el rapto, el incendio. Estos eran los principales
casos de alta justicia. Sin embargo, aunque el asalto no fuera calificado como
tal, era en la práctica visto como un crimen capital. Pasaba lo mismo con dos
delitos más, que eran considerados como particularmente graves frente a los
derechos del señor feudal: los abusos de los mercaderes, y los delitos de
interrupción de los caminos (volcamiento, con violencia, de los puestos de
peaje). En cuanto a los crimenes religiosos, los unicos reprimidos con el
último suplicio eran la herejia y la falta de creencia... En cuanto a las penas
como tal. No tenían nada de especial. Las unicas causales de gravedad adicional
de la pena de muerte consistian en ser arrastrado sobre una paja ardiente, y el
ser quemado vivo. Las mutilaciones eran escasas´´
Más proximos a la Modernidad, progresivamente la
pena de muerte va a incluir más delitos y su aplicación va a contemplar una
larga serie de castigos corporales complementarios. Así: ´´Esta fue a
grandes rasgos la situación hasta el siglo XVI. A partir de ese momento, el poder real
se estableció solidamente. A medida que se consolidaba, vemos la pena
reforzarse. Primero los crimenes de lesa- majestad, que eran desconocidos en el
feudalismo, hacen su aparición, y la lista crece. Los crimenes religiosos son
calificados de la misma manera. El sacrilegio se convierte en un crimen
capital. Lo mismo pasa con el simple hecho de comerciar con los infieles, con
toda tentativa ´´ por hacer creer o defender cualquier cosa que sea contraria a
la santa fe de nuestro señor´´. Al mismo tiempo, un mayor rigor se manifiesta
en la aplicación de las penas. Los culpables de crimenes capitales pueden ser
arrastrados por carros (es entonces donde aparece el suplicio de las ruedas de
los carros), enterrados vivos, deshollados, despellejados vivos, quemados. En
algunos casos, los niños del condenado sufrían el mismo castigo.´´
II Origen y sentido de la
pena de muerte en la Modernidad.
´´ El apogeo de la monarquia
absoluta marca el apogeo de la represión. En el siglo XVII, las penas capitales
vigentes eran aun las que acabamos de enumerar. Además, una pena nueva, la de
las galeras, se constituyó, pena a tal punto horrible que los infortunados
condenados, para escapar, se cortaban un brazo o una mano. El hecho era tan
común que fue castigado con la muerte por una declaración de 1677. En cuanto a
las penas corporales, son innombrables: el arrancar o perforar la lengua, la
absición de los labios, el arrancar las orejas, el marcar con fuego caliente,
el azotar con palos, con fuetes, con cadenas, etc. En fin, no hay que olvidar
que la tortura era con frecuencia empleada, no solamente como un procedimiento
sino como una pena. Al mismo tiempo, los crimenes capitales se multiplicaron
porque los crimenes de lesa- majestad se hicieron más corrientes.´´
Para Durkheim la progresiva abolición o disminución
de aplicación de la pena de muerte en Occidente se debe a la aparición de las
prisiones modernas. La prisión va a convertirse a partir del siglo XVIII en el
medio más usual de castigo. Sin embargo, aun cuando en la antiguedad muy poca
noticia se encuentre sobre las prisiones como penas, algunos trazos pueden
hallarse, por ejemplo, en Grecia. Según refiere Durkheim: ´´ En la Polis,
las prisiones comenzaron a aparecer. Contrariamente a lo que dice Schoemann, al
parecer en Atenas, en algunos casos, la prisión era inflingida a titulo de pena especial. Demostenes dice
formalmente que los tribunales tiene el poder de castigar con prisión o con
otra pena. Sócrates habla de la detención perpetua como una pena que puede
serle aplicada. Platón, esbozando en sus Leyes, el plan de la Polis ideal,
propone reprimir con la prisión, un numero suficiente de infracciones y sabemos
que su utopia es más próxima de la realidad histórica de lo que se supone a
veces. Sin embargo, todo el mundo reconoce que en Atenas, este género de penas
se desarrolló muy poco. Con frecuecia, en los discursos de los oradores, la
prisión es presentada como un medio de impedir la fuga de los acusados o como
un procedimiento comodo para obligar a
ciertos deudores a pagar sus deudas, o como un suplemento de la pena. Cuando
los jueces se limitaban a imponer una multa, tenían también el derecho de
agregar una detención de cinco días, con cadenas en los pies en la prisión
pública´´
Para tener un panorama más completo
de las significaciones modernas de la pena de muerte en Occidente, vayamos a la
Europa del Siglo XVII, y al período conocido como la ´´guerra de religiones´´
entre católicos y protestantes. Guerras tanto internacionales (guerra de los
treinta años) como nacionales (la revolución sagrada en la Inglaterra de Cromwell en 1649; las
guerras civiles en Francia bajo la regencia de Ana de Austria y los cardenales
de Richelieu y Mazarin). Es el tiempo que le correspondió vivir al filósofo
inglés Thomas Hobbes. Para Hobbes, es indispensable que Europa recobre la paz y
para ello considerará necesario el establecimiento de un Estado Absoluto o
Leviatán que garantice por encima de todo, -y de todos- la seguridad del Reino.
¿Seguridad del Reino debe entenderse como seguridad para la población en su
conjunto? Hobbes responderá que el único que tiene derechos es el Soberano y
que los subditos entregan todo su poder natural de actuar al Leviatan para que
este protega sus vidas, aun a costa de sus propias vidas. El soberano está por
encima de la Ley, y los subditos por debajo de ella. El soberano puede cambiar
o violar en todo momento cualquier ley con el pretexto de proteger la seguridad
del Reino.
Pero ¿y quién es dicho Leviatan? Apenas
un Hombre más, solo que de origen real y no plebeyo. Por lo tanto, al ser un
Hombre está expuesto a todo tipo de pasiones. El mejor ejemplo de las ideas de
Hobbes lo encontramos en el reinado de Luis XIV.
La pena de muerte esta ligada en su
concepción moderna al delito de ´´lesa majestad´´, atentar de pensamiento,
palabra, obra y omisión la dignidad del Soberano. La autoridad del Soberano es
inviolable.
La falsa creencia en la
´´seguridad´´ como la razón de ser de las instituciones proviene de la idea
hobbesiana de desconfiar profundamente de los individuos y de las comunidades.
Spinoza no controvierte la importancia de la ´´seguridad´´ como el primero de
los objetivos del Estado, pero no está dispuesto a confiar de la misma manera
en el estado que en los individuos o las comunidades. Para Hobbes, es absurdo
siquiera plantear la idea de una ´´neutralidad´´ de la sociedad civil, o de una
separación de esferas entre estado y comunidad, porque el individuo debe
entregarse completamente al estado, y porque la ley protege sobre todo al
soberano y no al súbdito. Para Spinoza, quien cree en una posible bondad de los
individuos, el sentido de la vida de los hombres no es simplemente salvar su
vida, sino la búsqueda de la felicidad. A través de la fuerza de las pasiones
felices se llegaría a tal estado. De allí, que Spinoza rechace abiertamente el
recurso a la violencia, y que su obra más importante sea la Etica. Spinoza es
un precursor de los derechos humanos y un vivo opositor a todas las formas de
violencia distintas a las que tienen que ver con la conservación del propio ser
o de una legitima defensa. A Hobbes le interesa penalizar los delitos de
lesa-majestad. A Spinoza le interesan, -pero no de cualquier manera, no a
través de la violencia- los delitos de lesa-humanidad. Hobbes es el pensador de
la pena de muerte en la modernidad. Spinoza es el pensador de la afirmación de
la vida.
Conclusiones parciales
En esta primera entrega, nos
aproximamos a la problematica de la pena de muerte desde un punto de vista
histórico y filosófico inactual, lo que significa para nosotros, partir de una
reflexión filosófica spinoziana, ajena a conceptos como culpabilidad o
moralidad y entender la pena de muerte como una expresión pre-moderna de la
política que, si bien aun presente en algunas sociedades contemporaneas,
-democraticas o no-, basandose en los planteamientos de Thomas Hobbes, supone
que la aplicación de la fuerza por parte del Estado cumple la función de disuadir
a los subditos de actuar con violencia. Recordando que para Hobbes los hombres
viven en un estado de naturaleza, donde el hombre es lobo del hombre y la única
manera de garantizar la paz es a través del transito hacia un estado político
donde el Soberano solo tiene un deber: el mantenimiento de la seguridad del
Estado y los subditos carecen de derechos.
O en otras palabras, nos preocupamos
por estudiar lo que el filósofo francés Michel Foucault
llamara, refiriendose a la Europa del siglo XVIII: una ´´sociedad de
disciplina´´: hacer vivir y hacer morir. Todo el poder para el Soberano¡ Todo
el poder para el Soberano, incluyendo el derecho a disponer de la vida de los
ciudadanos. Para comprender mejor los debates sobre la pena de muerte
requerimos entonces adentrarnos un poco en su genesis, y acercarnos a la Europa
de las guerras de religión (s XVII) y contraponer dos visiones diferentes de lo
político: la de Hobbes y la de Spinoza.
Para terminar retomemos las palabras
de Durkheim a proposito de la relación entre autoridad y pena de muerte. De la
cita que reproducimos a continuación, destaquemos la importancia de desconfiar
de las autoridades mesianicas y personalistas que pretender confundir el Estado
con su propio nombre y que se niegan a aceptar la(s) diferencia(s) entre Estado
y Sociedad Civil. Del creer que pueden existir gobernantes omnipotentes y del
permitirles tener cada vez más poder sobre los ciudadanos, se desprende un
aparente permiso para que un Gobernante aumente ilimitadamente su autoridad y pretenda
elevarse por encima de la Sociedad, mostrandose como un ´´salvador´´ o como un
hombre indispensable...
´´ En efecto, la constitución de un poder absoluto
tiene necesariamente como efecto el de elevar a aquel que lo detenta por encima
del resto de la humanidad, y de convertirlo en algo sobrehumano, y esto aumenta
en la medida en que el poder dispone de más armas y es más ilimitado. De hecho,
por doquier donde el gobierno tome esta forma, el que ejerce dicho poder, se le
presenta a los otros hombres como una divinidad. Cuando no hace un dios
especial, se ve al menos en la potencia de la cual esta investido una emanación
de la potencia divina. A partir de allí, esta religiosidad tiene sobre la pena,
efectos ordinarios. De una parte, los atentados dirigidos contra un ser tan
sensiblemente superior a todos sus ofensores no seran considerados como
crimenes ordinarios, pero como sacrilegios, y a ese titulo, serán violentamente
reprimidos. De allí viene, que en todos los pueblos sometidos a un gobierno absoluto,
el rango excepcional que el derecho penal
asigna a los crimenes de lesa- majestad. De otra parte, como en esas mismas
sociedades casi todas las leyes son hechas por el soberano y exprimen sus
voluntades, es contra él que parecen dirijidas las principales violaciones a la
ley. La reprobación que esos actos despiertan es aun más intensa que si la
autoridad a la cual atacan estuviera dispersa, y por lo tanto fuera más
moderada. Lo que se ha conseguido, al volverla más intensa, es hacer más
violenta las reacciónes contra los ofensores. Así es como la gravedad de la
mayor parte de los crimenes de encuentra hiperdimensionada en varios grados: en
consecuencia, la intensidad media de las penas es extraordinariamente reforzada.´´
Así como en decadas pasadas en
nombre de una lucha contra el ´´enemigo interno´´ se cometieron toda suerte de
crimenes de lesa-humanidad, torturas, desapariciones, asesinatos legales y
extralegales, y América Latina vivió durante años, casi siglos, dictaduras de
todo color y filiación, ahora se habla de un ´´enemigo invisible´´: el
terrorismo. Cualquier acción crítica hacia un gobernante tiranico siempre ha
sido vista como sospechosa y como un peligro para la estabilidad de un regimen.
Y ya sabemos, por lo menos desde Moliere y Velasquez, que lo invisible a veces
tiene mucho que ver con lo imaginario...los interesados pueden leer la Obra de
Moliere, ´´el enfermo imaginario´´ y ver la pelicula V de Vendetta...