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"Telesur: jaque mate en dos
movimientos al pensamiento único"
Gennaro Carotenuto, periodista italiano, analista internacional
Fuente : http://www.redvoltaire.net/article6614.html
Caracas (Venezuela), 6 de agosto de 2005
La televisión continental latinoamericana ya está
en el aire. Rompe el monopolio informativo estadounidense contribuyendo
también en la información a la construcción de un mundo multipolar
y ofreciendo una poderosa herramienta para la integración cultural
y política del continente rebelde.
Esta vez los gobiernos progresistas y populares
de la América Latina atlántica apostaron muy fuerte. Todos juntos,
el venezolano Hugo Chávez, el argentino Nestor Kirchner, el uruguayo
Tabaré Vázquez, el cubano Fidel Castro y más alejado el brasileño
Lula da Silva han puesto en marcha el más grande proyecto de integración
comunicativa en el mundo.
Desde el 24 de julio, con base en Caracas y redacciones
en todo el continente, Telesur cubrirá un espacio que va desde la
Tierra del fuego hasta Canadá llegando a 370 millones de hispanoamericanos,
180 millones de brasileños, 50 y más millones de latinos en Estados
Unidos y 100 millones de videntes que hablan español en Europa Occidental
y Norte de África.
Son 700 millones de espectadores potenciales; ninguna
televisión en el mundo puede hacerse entender por tantas personas
y con una misión tan clara como la trazada por Joaquín Torres García:
"Nuestro norte es el sur".
Ya ha sido definida como la CNN latinoamericana,
y sin embargo es más correcto llamarla la Al Jazeera del Sur. El
gobierno de Estados Unidos ya emitió una fatwa preventiva contra
Telesur. Con una enmienda ha autorizado acciones contra las mentiras
-o verdades incómodas- que llegarán de la nueva tevé.
Es una censura preventiva que atestigua como Washington
sabe apreciar la peligrosidad de la tevé financiada por los gobiernos
que en los últimos años han pasado desde el Consenso de Washington
-del neoliberalismo y del FMI- a un menos engalanado pero más coherente
Consenso de los electores.
Telesur -es el temor de Washington y el sueño de
Aram Aharonian, el director- a mediano plazo puede llevar al fin
del control estadounidense sobre el sistema mediático latinoamericano.
Puede hacerlo en dos jugadas clave: abriendo el camino al pluralismo
informativo en una América Latina victima del monopolio de la voz
y de los intereses del norte, y ofreciendo un espacio integrador
en el cual los latinoamericanos puedan diariamente juntarse.
Telesur, es el primer servicio público multiestatal
en el mundo. Y es servicio público como garantía de honradez informativa
contra un sistema mediático comercial privado que hoy garantiza
sólo el sistema de las multinacionales, los dictámenes del Fondo
Monetario Internacional y legitima dos siglos de política neocolonial
de Estados Unidos.
Quien conoce el panorama televisivo latinoamericano
sólo puede tener una impresión desoladora. La penetración de la
televisión por cable llega hasta la última favela y hasta la última
aldea perdida en los Andes o en Amazonia siendo a veces la única
mediación y contacto con el mundo.
Canales como HBO transmiten las 24 horas películas
norteamericanas, vehiculando valores y estilos de vida ajenos. Otros,
como los autorizados History Channel o National Geographic cuentan
la historia y el planeta sólo del punto de vista anglosajón.
Los canales nacionales cuando cubren eventos regionales
recurren a Miami donde los canales en español de CNN y de CBS son
los únicos que tratan -distorsionándola- a América Latina como conjunto.
Quien se informa en esto medios jamás sintió definir a Augusto Pinochet
como genocida. El dictador chileno es todavía respetuosamente definido
como ex-presidente o general retirado.
Quien se informa con estos medios jamás fue informado
de la oposición planetaria a la guerra en Iraq y no tiene idea que
no es cierto que los marines hayan ganado la guerra. Para ellos
Chávez no es otra cosa que un peligroso golpista amigo de Fidel
Castro y jamás les contaron que en Venezuela 19 millones de personas
han conquistado servicios de salud gratuitos y apropiados hasta
ahora negados o que 100.000 ciegos latinoamericanos pobres han sido
operados gratuitamente este año en Cuba recuperando la vista.
Telesur, y es la primera jugada decisiva, ofrece
desde hoy un punto de vista alternativo, como ya Al Jazeera hizo
para Oriente Medio. Se llama pluralismo, aunque el Norte no reconoce
nada que no esté a las ordenes del dios mercado y de sus presuntos
valores. Será difícil eludir Telesur, hacer como si no existiera.
Ya no serán sólo las televisiones estadounidenses con su imperialismo
mediático a dictar la agenda informativa. La enmienda estadounidense
atestigua que ya hoy los medios del norte están obligados a conformar
sus agendas a la de Telesur.
Eduardo Galeano escribe que los latinoamericanos
han sido obligados durante 513 años a mirarse a si mismos con los
ojos de otros. Y han sido obligados a mirarse a si mismos como divididos.
Hoy un latinoamericano no boliviano difícilmente conoce la filmografía
de Jorge Sanjinés. Un no argentino conoce poco de Pino Solanas,
un no colombiano no conoce Sergio Cabrera y relativamente pocos
latinoamericanos han apreciado "Fresa y Chocolate", el éxito mundial
del cubano Titón Gutiérrez Álea.
Las televisiones y los cines del continente están
ocupadas manu militari por producciones de Hollywood. que en muchos
países superan una concentración del 98% de la programación. Hoy
día el mejor lugar para tener una idea de conjunto sobre el cine
latinoamericano es Madrid. Telesur hoy ofrece una oportunidad de
integración cultural, y es esta la segunda jugada, la que da jaque
mate al pensamiento único: la integración.
Educados a pensarse como divididos, con Telesur
los latinoamericanos tienen un espacio para descubrirse unidos por
los mismos problemas pero también por la misma historia y cultura.
E "integración" hoy es la palabra prohibida que
Telesur juega en la batalla de las ideas. Los medios del Norte han
educado los latinoamericanos a considerar irrealista, desventajosa
y peligrosa la integración latinoamericana. E "integración" es hoy
una palabra más prohibida que "socialismo", más incomoda que "imperialismo",
más pecaminosa que recordar que todo el continente ha sido víctima
del mismo terrorismo, que todos los desaparecidos desaparecieron
por el mismo motivo y que todos los torturadores aprendieron a torturar
en la misma escuela, en Fort Benning, en lo que era y es el proyecto
estadounidense de integración de las violaciones de derechos humanos.
La memoria y la denuncia son las razones de ser de Telesur, una
televisión que nace antigua, con su idea de servicio público, pero
que al mismo tiempo es modernísima, necesaria e increíblemente subversiva.
Beto Almeida, popular periodista televisivo brasileño,
y director de la sede de Brasilia de Telesur sostiene que están
preparados al boicot estadounidense: "Pueden hacernos excluir por
los satélites, pero no por todos. Pueden corromper las cableras
pero estas son miles y al fin y al cabo tienen interés en ofrecer
nuestro producto a sus clientes".
Al Jazeera, como la televisión yugoslava, en Iraq
ha sido bombardeada varias veces. Sin embargo la batalla de ideas
pos primera vez hoy se desarrolla compitiendo en la misma cancha:
el control remoto de cientos de millones de latinoamericanos. Con
Telesur, la información antagonista ya no es patrimonio de minorías
o de navegadores solitarios. La iracundia con la cual desde antes
del inicio de las transmisiones contestan desde Estados Unidos en
el fondo tranquiliza, por que, como decía José Martí, "trinchera
de ideas vale más que trinchera de piedras".

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